Sobre mí.

Mi formación

“Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él.”Immanuel Kant

Cuando era un chamo lo que más disfrutaba jugar era con mi ciudad de Lego…

¡Podía hacer tanto como mi imaginación quería!

Lo que más me gustaba era “organizar” grandes eventos internacionales: Cumbres Presidenciales, Olimpiadas o Mundiales de Fútbol.

Creaba países nuevos, en el que se celebraban estos grandes eventos y todo lo que se necesitaba para hacerlos realidad: aeropuertos, aerolíneas, aviones, hoteles, centros de conferencia.

Además de la infraestructura le daba la misma importancia a la “calidad de vida de los constructores y habitantes, que los visitantes tuvieran espacios para disfrutar de la ciudad, las condiciones de seguridad y el correcto mantenimiento de los espacios”.

Era uno de mis pasatiempos favoritos.

En los momentos en que no estaba creando nuevos mundos con la ciudad de Lego… me distraía con uno de mis programas favoritos de computadora: la enciclopedia Encarta.

Pasaba horas y horas leyendo sobre los países del mundo, su historia, geografía, cultura… y sobre todo, escuchando sus himnos nacionales, mis favoritos eran los de Kirguiztán y Azerbaiyan.

Me formé académica y musicalmente en el Colegio Emil Friedman de Caracas bajo el lema “No hay cultura sin cultura musical” y una vez finalizado, decidí que quería ser Internacionalista.

Inicié en el año 2005 la carrera de Estudios Internacionales en la Universidad Santa María, en la que me esperaban cinco años de formación de derecho (civil, diplomático, americano, internacional humanitario, etc.) microeconomía, macroeconomía, economía petrolera, terrorismo, bioética, paz internacional, corporaciones multinacionales y más.

A mi época universitaria le saque el máximo provecho, conocí buenos amigos, profesores de primer nivel, fui Secretario de Relaciones Institucionales del Centro de Estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales y fui acreedor de becas para programas de formación en Israel, Bélgica y Canadá.

En el 2010 recibí mi título de Licenciado de la República, mención cum laudem y me gradué primero de la promoción.

Desde la Universidad y mi temprano inicio en el mundo laboral estuve involucrado en la gestión de proyectos y gracias a la recomendación e impulso de una buena profesora, socia y amiga: Silvana Gómez, inicie mi primer estudio de postgrado en la Universidad Monteávila en la que recibí mi segundo título universitario como Especialista en Planificación, Desarrollo y Gestión de Proyectos.

Sin haber terminado el postgrado ya estaba iniciando el Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Simón Bolívar, del cual soy Doctorando, y me encuentro en el proceso de convertirme en candidato a Doctor.


Desarrollo Social

“El desarrollo es el nuevo nombre de la paz.”Juan Pablo II

El haber participado en actividades de distinto tenor en la Universidad junto con un magnifico equipo de trabajo conformado por personas de una gran sensibilidad, nos llevó a fundar una asociación civil sin fines de lucro llamada INUSEV.

Desde ahí tuvimos la oportunidad de promover proyectos sociales, académicos y culturales, enfocados principalmente en jóvenes, con la compañía y apoyo de misiones diplomáticas y organizaciones internacionales acreditadas en Venezuela.

Teníamos una visión clara, trabajábamos por construir una “sociedad internacional performativa en paz, dignidad, libertad y deberes”.

Desarrollamos toda clase de proyectos, de pequeña escala como “Debate Polonia”, hasta otros de alcance nacional como el Día Mundial de la lucha contra el Sida del año 2010, que organizamos junto con ONUSIDA y el Sistema de Naciones Unidas en Venezuela, que nos permitió estar presentes en los principales canales de televisión nacional, circuitos radiales, salas de cine, redes sociales, actividades en calle y más.

Fue en INUSEV el lugar en el que comprendí la importancia del trabajo en equipo y que solos no podemos llegar tan lejos como si fuéramos acompañados.
¡Gracias a los cientos de jóvenes que participaron desinteresadamente! Siempre dispuestos a aprender y crecer.

Por más de 5 años trabajamos duro por mantenerla e impulsarla, pero como muchas otras Organizaciones de Desarrollo Social (ODS) en Venezuela nos fuimos encontrando con cada vez más dificultades para mantenerla viva.

En el año 2013 los miembros fundadores decidimos cesar operaciones, mientras varios decidieron emprender nuevos caminos fuera del país.

También he participado como voluntario en otras ODS, como la Alianza Francesa de Venezuela.

En el año 2013 fui invitado para formar parte de la Junta Directiva (Conseil d’Administration) de la Alianza Francesa de Caracas.
Las Alianzas Francesas son la primera red cultural en el mundo, con 1.040 centros (4 de ellos en Caracas) en 136 países de los cinco continentes. Cada año más de 450.000 personas aprenden francés en ellas, y más de 6 millones de personas participan en sus actividades culturales.

La Alianza Francesa es uno de los referentes más importantes en el sector de la diplomacia pública ¡Y tuve el agrado de formar parte de este gigante y de brindar modestos aportes para su crecimiento desde mi ciudad!

Actualmente formo parte de una de las comunidades del Foro Económico Mundial como Global Shaper en el Hub de Caracas.

Los Global Shapers son una red de jóvenes con un extraordinario potencial y liderazgo, que se organiza por Hubs en las principales ciudades del mundo, para realizar contribuciones a las comunidades en las que están desde sus distintas áreas de conocimiento.

En Caracas somos 18 jóvenes que estamos conectados con más de 6700 Shapers en el mundo generando desarrollo y bienestar con nuestros proyectos.


La Academia

“Yo no soy un maestro: sólo un compañero de viaje al cual has preguntado el camino. Yo te señalé más allá, más allá de mí y de ti mismo.”George Bernard Shaw

Ser parte de la academia en Venezuela es todo un reto.

He trabajado en la educación superior  como Director de un Centro de Estudio y de Postgrado en la Universidad Monteávila, la cual a pesar de ser una universidad privada, es sin fines de lucro y también sufre las complejidades institucionales del entorno venezolano.

En la academia tuve la oportunidad de formar parte de un equipo de trabajo (entre profesores y personal administrativo) con el que pudimos duplicar el número de estudiantes de la Especialización de Planificación, Desarrollo y Gestión de Proyectos; revisar, adaptar y actualizar nuestro pensum con la incorporación de nuevos profesores, además de impulsar nuestras relaciones estratégicas con organizaciones internacionales de proyectos como el capítulo Venezuela del Project Management Institute (PMI).

 La Universidad Monteávila se convirtió en una referencia en la Comunidad de Proyectos del país.

El 100 por 100 de las personas que están involucradas con las universidades en Venezuela son personas que no persiguen ningún tipo de interés económico, sino por el contrario, tienen un gran espíritu de aporte, el cual se hace presente durante cada minuto que el profesor se encuentra en el aula de clases, cada minuto que el personal administrativo gestiona algún documento o cada minuto en que el personal de apoyo se preocupa por mantener los espacios físicos en su mejor estado.

Fue en esos muros de intelecto y pasión en los que, a temprana edad, empecé a dar clases como profesor de postgrado en Gerencia de Proyectos (Especialización de Planificación, Desarrollo y Gestión de Proyectos) y Planificación Estratégica (Especialización de Comunicación Organizacional), además de participar en los diplomados de Gerencia de Medios de Comunicación, Gerencia de Organizaciones de Desarrollo Social (Universidad Monteávila) y Gerencia de Organizaciones de Servicio (Universidad Metropolitana).

A pesar que ya no trabajo tiempo completo en la Universidad, sigo comprometido con ella como profesor universitario.

Actualmente con la cátedra de Sostenibilidad y Responsabilidad en el postgrado de Comunicación Organizacional de la Universidad Monteávila.


El mundo corporativo

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.”Séneca

En el año 2014 se presentó la oportunidad de volcar toda mi experiencia en el campo de la gerencia de proyectos sociales en el mundo corporativo.

Empecé a trabajar en Coca-Cola FEMSA de Venezuela, una multinacional conformada por más de 7500 personas distribuidas en una Oficina Central, 4 plantas y 30 centros de distribución ubicados en toda la geografía nacional que hacen posible que los venezolanos en todos los rincones del país saboreen el momento con una Coca-Cola.

Desde ahí ayudé a impulsar la implementación de la Estrategia de Sostenibilidad en Venezuela en aras de prever la generación de valor económico, social y ambiental de manera simultánea, a través acciones concretas que impactaron en su gente, nuestro planeta y sus comunidades con el objetivo de transformarlas positivamente.

Desde ese momento, me impresionó gratamente la pasión de la empresa privada por aportar a las comunidades y el esfuerzo real que hacen por lograrlo.

Durante esa experiencia tuve la oportunidad de recorrer el país y trabajar con comunidades en el oriente, occidente y centro venezolano.
Me involucré con sus procesos de transformación, conocí sus carencias, algunos de sus sueños, lo que apoyan y lo que no, y también me di cuenta de las grandes oportunidades que tenemos como ciudadanos.
Pero no es, ni debe ser trabajo exclusivo de la empresa, sino de cada uno de nosotros, los venezolanos.

Recientemente tomé un nuevo reto… uno mucho más global.

Asumí la Gerencia de Sostenibilidad y Responsabilidad de Diageo en Venezuela.

Diageo es la empresa líder en producción, distribución y comercialización de bebidas alcohólicas en el mundo, manejando marcas icónicas como: Johnnie Walker, Buchanans, Old Parr, Smirnoff, Guinness, Baileys y en Venezuela: Cacique y Pampero.

Está presente en 180 países y tiene como propósito corporativo: Celebrar la vida, todos los días, en todo lugar.

Dentro de mis funciones, lidero el programa global Learning for Life en Venezuela que se implementa a través de la Escuela “Aprendiendo para la Vida” en Catia.

Es la primera escuela que tiene Diageo en los 180 países que tiene presencia y tiene como misión: Inspirar y transformar la vida de jóvenes mayores de edad a través de la formación en oficios para contribuir a su calidad de vida, la de sus comunidades y al desarrollo del país.

Imagínense un oasis de creatividad e innovación entre Casalta y Propatria que, desde la educación no convencional, le enseña a cientos de jóvenes a ser personas de estándares globales.

La otra área que lidero forma parte del ADN de la empresa y es la promoción de celebraciones responsables. El alcohol tiene un rol positivo en la sociedad cuando su consumo se realiza de forma responsable y es por ello que le enseñamos a las personas en las universidades, instituciones públicas, en eventos públicos, entre otros espacios que la mejor celebración es la que se recuerda.

El mundo corporativo me ha dado más estructura. Entender una organización global y cómo maximizar resultados, sin importar el área en la que estemos.

 

 

 

 

Todas las iniciativas, proyectos, organizaciones y empresas en las que he estado y estoy involucrado… están conectadas con mi propósito de vida…

Ser un generador de desarrollo.

Formo parte de la generación que nació y creció en crisis.
Tenemos una sensibilidad y responsabilidad especial por contribuir a la solución de tantas dificultades como sean posible.

En eso estamos.

En eso estoy.

¡Que sigan los retos!